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En octubre 2014, una revolución de pago fue introducida en nuestras vidas: Apple estrenaba el Apple Pay. Diez meses después fue cuando Samsung le siguió y lanzó al mercado su aplicación similar, el Samsung Pay. Este nuevo método de pago cambió nuestra forma de consumir, haciéndola más rápida, más segura, más cómoda y más fácil, ya que ya no era más necesario llevar la billetera a todos lados, un Smartphone o un Smartwatch convirtiéndose automáticamente en una tarjeta de crédito.
 

Pero ojo, no todo es color rosa. Apple Pay y Samsung Pay no funcionan con todos los bancos y cada uno funciona con bancos diferentes. Cuando hace algunos años la gente cambiaba de operador telefónico para obtener el móvil de su sueño a un mejor precio, ahora la gente piensa en cambiar de banco para poder pagar con el móvil. Visto desde otra perspectiva, significa también que uno tendera a escoger o cambiar de banco según la marca de teléfono que prefiera usar.
 

Otro importante jugador tecnológico entró en el juego financiero, nadie menos que Facebook. En la misma época, el gigante de internet lanzó su propia solución de pago a través de Facebook Messenger, donde mandar dinero a sus amigos mientras esté chateando se convirtió en una realidad.
 

¿Qué significa todo esto? Los usuarios necesitan cada vez menos a su banco; cuando necesitan transferir dinero lo pueden hacer a través de Facebook, y cuando quieren comprar algo solo necesitan usar su Smartphone o Smartwatch, ya no necesitan efectivo.  Los bancos están perdiendo el control sobre sus clientes. Además, en un estudio reciente hecho por Revolution Banking en España, la gente cree que en 2 o 5 años el método de pago más común en el país será el mobile wallet de empresas tecnológicas.


 

¿Qué necesitan hacer los bancos para enfrentarse a estos competidores? En este contexto es el momento de que los bancos se transformen en el banco del futuro, y para eso es esencial que sigan innovando. Si quieren resaltar y enfrentarse a estos gigantes internacionales deberán diferenciarse y proponer más tecnología a sus clientes. Primero, todos necesitaran tener su aplicación directa y segura de pago por el móvil y además dar un valor añadido que los usuarios no tendrían a través de Apple o Samsung. Quiero decir por ejemplo aplicaciones que ayuden a los usuarios a manejar sus finanzas personales o que tengan un programa de fidelización.
 

Está claro que nuestra manera de consumir está cambiando. Los consumidores quieren todo cada vez más rápido, fácil y seguro y también es lo que quieren cuando se trata de su banco. Los bancos que serán capaces de adaptarse al mercado y que seguirán innovando serán los que se mantendrán en el juego.

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